domingo, 17 de febrero de 2019

Impresionismo

"Impresión del sol naciente", Claude Monet



El “impresionismo” es un movimiento artístico surgido en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX y que después se propagó por toda Europa. Se lo considera el principio del arte moderno, siendo clave para el surgimiento del posimpresionismo y las vanguardias.
Originalmente vinculado a la pintura, su concepto luego se desarrolló en otras ramas del arte tales cómo música (Claude Debussy), literatura (hermanos Goncourt), escultura (Auguste Rodin), arquitectura, fotografía (pictorialismo) y cine (impresionismo francés, Abel Gance, Jean Renoir).
Su característica es que los artistas pintaban teniendo en cuenta la “impresión” que la luz produce a la vista restándole importancia a la realidad objetiva, se pintaba la “impresión visual”, destacándose el uso de los colores primarios cálidos, sin mezclarlos, considerando que cada color es relativo a los demás colores que lo rodean. Se experimentaba con el manejo de la luz, lo que era considerado imprescindible para alcanzar la belleza de la pintura. Los colores oscuros prácticamente no se utilizaban. Se trabajaba en base a pinceladas marcadas que actuaban como puntos de una policromía, por eso para observar la obra era necesario alejarse de la misma para que aparezcan las combinaciones de luces, sombras y figuras, los distintos trazados que aparentaban no tener conexión se transformaban en un todo unitario. Se buscaba incorporar a la pintura los cambios de luminosidad al instante por lo que era frecuente que los artistas realizaran su obra al aire libre en contacto con la naturaleza. Inclusive, muchos pintores dejaban de lado el dibujo y las líneas coloreando directamente, lo que implicaba una gran maestría.
La primera exposición de los cultores de esta corriente fue en 1874, en la "Société Anonyme Coopérative des Artistes, Peintres, Sculpteurs, Graveurs" de París. En principio fueron rechazados por salirse de los cánones de la pintura tradicional pero con el tiempo se los reconoció como la base, el punto de partida del arte posterior a ese movimiento. En la muestra mencionada se incluía la obra “Impresión” de Claude Monet, que dio lugar a un crítico renuente a considerar la novedad artística a denominar como “impresionismo” al flamante estilo artístico.

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